La educación de tu mascota.


La educación del perro es una necesidad para favorecer una apropiada
capacidad de autocontrol de miedos, fobias, ansiedades y agresividad, y
de esta forma favorecer una buena comunicación con las personas y otros
perros. Un perro bien educado es aquel que se adapta y se integra con
facilidad a las normas de convivencia en familia y es capaz de ser un
buen relaciones públicas en cualquier lugar donde se encuentre.

¿Pero cuando se debe de educar a un perro?, ¿Quién lo educa?, ¿Cómo se
educa?, ¿Cómo sabemos si lo hacemos bien? Las respuestas a cada una de
estas preguntas, pueden ser fáciles, o no, pero siempre debemos de
tomar en cuenta dos cosas: Que cada perro es diferente y que cada
entorno familiar es distinto.

En general, podríamos tomar, como parte de educación de nuestra
mascota, estos conceptos básicos que voy a describir, si bien no son
todos los definitivos, si son bastante influyentes en el perro
doméstico.

1. Estimulación temprana del cachorro. Interesa para una buena base
educativa, que el cachorrito sea estimulado con variedad de
situaciones, contextos, personas, perros, olores y ruidos. Permitirle
que comience a ir superando las pequeñas pruebas a las que la vida le
va evaluando y ayudarle a su camino hacia la independencia saludable.

2. Afecto y comunicación. Es necesario y propio de personas
responsables, dar afecto al cachorro y comunicarse con él. Dedicarle
tiempo, caricias, hablarle y prestarle atenciones básicas.


3. Disciplina
. Parece que esta palabra tiene un significado
hostil, pero no es así. Me refiero a que el cachorrito debe de vivir
con ciertas normas de lo que debe o no debe de hacer, o de lo que debe
o no debe de tocar. Los cachorros están siempre en constante
movimiento. No se están quietos jamás, oliendo, mordiendo, corriendo,
pidiendo atenciones. Los estímulos a los que cada día se enfrentan
consiguen que el perrito esté disperso, totalmente locos por probarlo
todo. Sí, dejémosles que investiguen, pero poniendo limitaciones. Es
bueno que tengan su zona de juegos y descanso, en una zona que sea para
ellos, acotada, para que siempre jueguen o duerman en el mismo lugar
(su habitación). Nos podemos ayudar de una jaulita, un bari kennel, o
un parque para mascotas, un vallado o cualquier lugar destinado a su
tiempo. Fuera de su tiempo, estamos nosotros. Fuera de sus momentos de
descanso en su casita, estamos nosotros. A eso es lo que me refiero. O
están en sus momentos de “concentración” o están con nosotros, pero no
todo el día gozando de autonomía total, y libertad absoluta, yendo y
viniendo a su antojo. La aplicación de cierto control sobre el
cachorrito creará un perro AUTCONTROLADO, que no llora, que no se
queja, y que no es caprichoso. Además el control sobre el perrito ayuda
a que esté ATENTO a nosotros, lo que ayuda en su adiestramiento o en
los aprendizajes básicos.

4. Castigos físicos
. El castigo en un perro es contraproducente. No
debemos de solucionar los problemas que provoque nuestro perro con
castigos, ya que pensará: “Ahora he hecho algo que a mi amo no le
gusta, veo como lo está solucionando, con castigo. Acabo de aprender
como se solucionan los problemas, castigando como lo hace mi amo”.
Personalmente, creo que el castigo físico en un perro es UN ABUSO, que
jamás compartiré. Por otro lado, el castigo consigue que el perro
recuerde lo que hizo mal, ¿y para que necesitamos que recuerde algo que
hizo mal?. No tiene que recordar lo que no nos interese de sus
conductas.

5. Exceso de protección. Cariño y afecto sí, exceso de mimos no. El
perrito debe de ir superando las etapas naturales de su vida. Cuidado
con crear un perrito demasiado dependiente de nosotros, que siempre
acude a que se le consienta y se le proteja de todos sus miedos, que en
ocasiones son falsos, o difusos.


6. Habituar.
El perro aprende, según las consecuencias en las que se ve
inmerso. Casi siempre, por un modelo al que imita y por el premio que
obtiene al hacer las cosas. El repetir estas cosas llevan a un hábito o
una costumbre que se puede fijar en el tiempo. El perro aprende
haciendo las cosas, y no aprende lo que no hace. Si el perro obedece a
una orden (siéntate, échate), es por que se le ha mostrado primero como
tiene que hacerla, y en segundo lugar, se le ha premiado por
realizarla, el repetir esto creará un hábito. Para que no haga algo que
no es de nuestro agrado, se debe de evitar que consiga su meta,
mediante límites físicos o verbales (vallado, obstáculos, jaula,
barikkenel, o apartándolo con nuestras manos de su objetivo tentador y
diciéndole que NO SE TOCA). Los perros se habitúan rápido, es una
herramienta esencial para nosotros.

7. Paciencia. Hay que tener mucha paciencia cuando intentes enseñar a
un perro. Los perros piensan, pero les cuesta mantenerse pensando. Se
bloquean rápido si les hablas bajo un estado de nervios intentando
darles una orden. No van a entenderte si los estresas con tus momentos
de euforia y tensión, cuando no son capaces de diferenciar un siéntate
de un túmbate (limites de arousal diferentes del humano).


8. Intereses propios.
El perro es una especie que se acostumbra
rápido hacer las cosas, tanto las que nos gustan a nosotros como las
que les agradan a ellos mismos. El PROBLEMA VIENE CUANDO LO QUE A ELLOS
LES GUSTA A NOSOTROS NO NOS GUSTA (morder nuestras zapatillas). Con
esto me refiero que la moral no es la misma en un hombre que en un
perro. ¿Que sabe nuestra mascota si nuestro mejor par de zapatos no es
un juguete para él?. Acostumbrémosle a lo que debe o no debe de tocar,
o donde debe o no debe de entrar, o donde debe o no debe de hacer de
baño. Con paciencia lo entenderá, lo demás es cuestión de costumbre y
hábito.


9. Agresividad.
Jamás de lo jamases, se debe de permitir que un perro
sea agresivo. A la primera ocasión que muestre intención de hacer daño
se le debe de CORREGIR INMEDIATAMENTE de forma gestual y verbal. Es
contraproducente no hacer nada al respecto cuando nuestro perro se
vuelve loco al observar a otro perro que pasea por la calle de
enfrente. Cuando un perro arremete por primera vez, dicha conducta
queda reforzada por si misma, si no se corrige de inmediato. La
agresividad es más o menos peligrosa según el grado de autocontrol que
tenga el perro, según su resistencia a la frustración. Pero una vez que
muerda, tenemos un problema.

10. Individualidad.
Cada perro tiene sus particularidades como
individuo. Seamos elásticos y flexibles. Si bien la educación que
propongo es, a grandes rasgos, genérica, cada perro es un individuo
diferente con su “forma de ser” que puede diferenciarse de cualquiera
de sus hermanos de camada. No hablo de características propias de una
raza, si no de individuos independientes que pueden requerir una
variante en su educación, con respecto a otros ejemplares.

11. ¿Quién educa?.
Realmente educa el Medio con el que interrelaciona
el perro. Los propietarios, la casa, el entorno familiar, otros perros.
No es el mismo perro aquel que está abandonado todo el día en una
terraza de 5 metros cuadrados, sólo y aburrido, sin apenas comunicación
social que el perro que es un compañero de familia, que sale con sus
amos y comparte todo tipo de actividades, situaciones y vivencias. Son
dos Medios Educativos diferentes, con resultados diferentes.


12. ¿Como se si estoy educando bien a mi perro?.
Observa a tu perro,
míralo y evalúa lo que hace, sus hechos y su conducta. Si algo no sale
como esperabas, reajusta, cambia o modifica las normas con las que se
ha educado el perro. Si se sigue sin buenos resultados debes de
preguntar a un profesional.


13. Adiestramiento.
Optar por métodos en positivo (Clicker,
NELVEG) en el que la principal premisa es el buen trato al perro. Un
perro adiestrado en positivo es un perro que obedece por diversión y no
por obligación imperativa o miedo.

14. Vínculo:
El vínculo es el grado de complicidad, respeto y confianza
que se alcanza entre el perro y su propietario. El vínculo, o la
identificación, se alcanza poco a poco y de forma progresiva. Cuando
tengas que dar de comer a tu perro, o darle de beber, o sacarlo a
pasear, debes de comprender que esto son herramientas que te van a
ayudar a fortalecer el vínculo con él. Pero, cuidado, haz entender a tu
perro que eres tu quien le da de comer y de beber. Intenta hacer un
poco de teatro, hazte el interesante, haz que te siga mientras llevas
su comida en tus manos y que se de cuenta de que tu eres quien le
satisface. Lo mismo a la hora de sacarlo a pasear. También puedes
iniciar y finalizar la sesión de juegos diaria, haciéndole entender que
eres tu quien protagoniza su vida. El amor que damos a nuestros perros
ayuda mucho en el vínculo con ellos, pero, la disciplina también. Una
caricia a tiempo a tu mascota es tan importante como un noooo!! que
intente corregir una acción incorrecta por parte de tu perro. Mucha
gente no sabe que la definición de afecto, es la suma de amor y
disciplina. Ambas cosas en equilibrio ayudan en fortalecer tu vínculo
con tu perro. Un buen vínculo ayuda en el adiestramiento de tu mascota.
Toda la Obediencia de comandos será mucho más efectiva si tu mascota se
identifica con tigo. El perro tiene que saber que la comida, el agua,
el juego, el paseo, y la disciplina no son cosas que aparecen de forma
espontánea o de forma milagrosa, o por arte de magia. Todas estas
necesidades básicas tienen que ser recibidas por tu mascota entendiendo
que las satisfaces tú, que tú se las concedes. Así se fortalece el
vínculo y mejoran los aprendizajes básicos.

Por: Fran López.
http://www.airedale.es

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